martes, 20 de mayo de 2014

Toda Prueba una Bendición


A fines del año pasado experimentamos la primera gran prueba como familia Fuentes Troncoso, teníamos el gran deseo de ser padres y de poder compartir todo el amor que teníamos. Cuando nos enteramos que estaba embarazada rebosábamos de felicidad, pero el embarazo tuvo  complicaciones que termino en una pérdida, fue bastante doloroso tanto física y emocionalmente.
Así como nosotros muchos de ustedes deben estar pasando por dificultades similares o aún más complejas que nuestra prueba,  para todos ustedes quisiera compartir 4 verdades que reforcé durante este tiempo.

1ro Las oraciones son escuchadas: Cuando comencé con los síntomas de pérdida con Felipe oramos mucho pidiendo que se hiciera su voluntad y que nos ayudará a comprender esa voluntad, cuando ocurrió todo y a pesar de la tristeza, yo había puesto mi confianza en Él y sabía que Él me había escuchado.
La hna. Jean A. Steven en la última conferencia compartió lo siguiente: "No toda oración es contestada tan rápido. Pero en verdad nuestro Padre nos conoce y escucha las súplicas de nuestro corazón. Él lleva a cabo Sus milagros una oración a la vez; una persona a la vez. Podemos confiar en que Él nos ayudará, no necesariamente en la forma que deseamos, sino en la manera que mejor nos ayudará a crecer. Someter nuestra voluntad a la Suya puede ser difícil, pero es esencial para llegar a ser como Él y encontrar la paz que Él nos ofrece."  (No temas.. yo estoy contigo)
Esa es la clave “Someternos a su voluntad” fue así como el Padre nos ayudó para afrontar nuestra adversidad en ese entonces, al hacerlo mi pena sano y obtuve  mayor paz para comprender que si eso era lo que debía pasar había que seguir adelante firme y constante.

2do Si nos acercamos al Señor Él siempre nos consuela: No puedo imaginar cómo sería todo si no hubiera tenido el evangelio en mi vida y sobre todo si no me hubiera allegado a Él en busca de su ayuda, el señor mismo nos prometió  su compañía con las siguientes palabras “… allí estaré yo también, porque iré delante de vuestra faz. Estaré a vuestra diestra y a vuestra siniestra, y mi Espíritu estará en vuestro corazón, y mis ángeles alrededor de vosotros, para sosteneros.” (DyC 84:88)
Durante el transcurso del tiempo he visto como grandes personas han puesto también su confianza en el Señor uno de ellos fue un amigo que se encuentra sirviendo una misión. Durante sus inicios se enteró de que su padre estaba muy enfermo y que solo le quedaban días de vida, él tuvo el permiso para despedirse de su padre, quien murió justo después de poder verle, en los funerales pude ver y escuchar como el poco tiempo de misión lo había hecho madurar y comprender aún mejor el plan del Salvador, mi amigo regreso a servir su misión y a cumplir a pesar de esa gran adversidad en su vida. También he visto como muchos amigos se han alejado del camino, a veces por pequeñas cosas o simplemente por no recurrir al Padre en épocas de adversidad. Si tan solo pudiéramos entender como el  Señor nos dice contantemente: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré; siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:10)
Él nunca nos dejara solos, al acercarnos más a Dios podemos ser capaces de ver que las pruebas de nuestra vida no serán más que pinceladas de malos momentos comparados con una gloriosa eternidad.

3ro las pruebas nunca acaban: Esta es una de las verdades que he podido experimentar en el transcurso de mi vida, quizás muchas veces he llegado a pensar “¿por qué son tantas dificultades las que se deben experimentar, por qué si he tratado de hacer lo bueno?, muchas de esas pruebas que he experimentado se presentan como resultado de decisiones de quienes más amo. El presidente Eyring en uno de los discursos que ha tocado enormemente mi corazón dijo lo siguiente: No puedo prometerles que se acabarán sus adversidades en esta vida; no puedo asegurarles que sus tribulaciones les parecerán como si fueran sólo un momento. Una de las características de las pruebas de la vida es que parecen hacer que los relojes anden más lentos y luego, hasta parecen casi detenerse.” (Montañas que ascender discurso abril 2012)
Hace un mes aproximadamente la esperanza de estar embarazada volvieron, el milagro de vida que buscábamos nuevamente se hacía posible, no imaginábamos que nuestra felicidad se vería nuevamente opacada, comenzaron los síntomas que tanto temía volver a sentir y a ver, era otra perdida, fue entonces cuando pude recordar las palabras del Señor que fueron pronunciadas al Profeta José Smith, pero que llegaban a mí con tanta claridad “Hija mía, paz a tu alma; tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento; y entonces, si lo sobrellevas bien, Dios te exaltará; triunfarás sobre todos tus enemigos.” (DyC 121: 7-8)


4to Siempre podemos sacar provecho de las adversidades: Allegarnos al Padre y poder confirmar nuestra fe en Jesucristo son unas de las bendiciones directas que obtenemos cuando afrontamos de buen ánimo las pruebas en la vida. Nunca había analizado el propósito de cada una de las adversidades que me han tocado afrontar a largo de mis años, hoy puedo decir que cada una de ellas me han ayudado a poder afrontar de mejor manera cada una de las etapas que aún están por venir, inclusive la que acabamos de vivir como familia no ha acercado enormemente como matrimonio y sobre todo nuestra confianza en Dios ha crecido día a día, en la guía de estudio para las escrituras se define con mejor claridad y dice que “Por medio de la adversidad -las tribulaciones, los problemas y la angustia-, el hombre tendrá muchas experiencias que le conducirán al desarrollo espiritual y al progreso eterno si se vuelve al Señor.” Puedo decir que realmente las adversidades son una bendición, que si aún tengo muchas pruebas más por pasar, las espero con ansias para poder obtener ese progreso personal, sé que simplemente debemos allegarnos al Señor, confiar en su sabiduría y por sobre todo en que Jesucristo nos comprende con mayor claridad que cualquier otra persona en esta vida, Él dio su vida para poder ganar ese título de consolador, Él nos alienta y sabe cada una de las cosas que estamos pasando, porque Él también las paso. En el nombre de Jesucristo amén.