martes, 11 de octubre de 2016

No podrás sacártelo de la cabeza


Hace unos años en el mercado chileno apareció uno de mis postres favoritos, quizás no soy la única fan presente, hablo del “delicioso manjarete” un mouse de manjar con un centro y cobertura de chocolate, quizás a muchos les antojo comerlo ahora mismo al igual que yo. El año pasado decidí aprender la receta y hacerlo en casa, así podía comerlo cada vez que lo deseaba, compré los ingredientes y comencé a prepararlo una y otra vez… cada vez que veía el famoso comercial con la frase “no podrás sacártelo de la cabeza” me sentía identificada, es que para mí ese postre es una verdadera delicia! Pero debido a mis kilos de más y del poco valor nutricional que aporta, debí controlar mi consumo, pudiendo disfrutarlo tan solo una vez al mes. Es una tristeza realmente poder ser capaz de disfrutar tan poco de algo que me gusta tanto, sin embargo no solo la comida es capaz de poder darme ese placer, hoy en día en mi casa anda una delicia andante de nombre Magdalena, es una exquisita que hace nuestros días tan felices.  Pero hoy quiero hablarles de la delicia que debiéramos disfrutar una vez a la semana, no tiene calorías y es gratis, me refiero a hoy, el día de reposo. Como la mayoría sabe durante el presente año se ha llevado a cabo un plan de área en el que a cada persona se nos entregó una tarjeta con 3 puntos en los que nos debemos enfocar para ser capaces de aumentar la fe en nuestro Padre Celestial y en Su Hijo Jesucristo mediante el fortalecimiento de aspectos que involucran nuestro desarrollo personal y familiar.

Para los presentes que están hoy investigando la iglesia permítanme explicarles que es el día de reposo para nosotros. Antes de la resurrección de Jesucristo, el día de reposo conmemoraba el día en que Dios descansó después de haber terminado la Creación. En el libro de Génesis leemos que Dios creó los cielos y la tierra en seis períodos a los cuales llamó días: Y acabó Dios en el día séptimo la obra que había hecho, y reposó el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había creado y hecho. (Genesis 2:2-3) Ahora el día de reposo también conmemora la expiación de Jesucristo mediante la Santa Cena.

Antiguamente había mucha confusión de lo que se podía hacer, algunos líderes judíos en la época de Jesucristo impusieron muchas reglas innecesarias en cuando a este día, desde cuanto podían caminar e incluso si podían o no sanar a enfermos, ellos empezaron a criticar a Jesucristo por hacer milagros y prestar servicio en el día de reposo, pero él les enseño que  El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo (Marcos 2:27) eso significa que fue hecho también para nuestro beneficio, para que así como él descanso de la creación, nosotros podamos descansar de lo ajetreado del mundo y a su vez recordarle, hay veces que al igual que los fariseos de la antigüedad estamos tan pendientes de que debemos hacer o no ese día, que me gusta mucho una cita del presidente Russell M. Nelson en la cual deja tan claro lo que debemos hacer “No fue sino hasta más adelante que aprendí de las Escrituras que mi conducta y mi actitud en el día de reposo constituían una señal entre mi Padre Celestial y yo. Con ese entendimiento, ya no necesité más listas de lo que se podía y no se podía hacer. Cuando tenía que tomar una decisión en cuanto a si una actividad era o no era apropiada para el día de reposo, simplemente me preguntaba a mí mismo: ‘¿Qué señal quiero darle a Dios?’. Esa pregunta hizo que mis opciones respecto al día de reposo fueran bien claras” (Liahona Mayo 2015)

Ya sabemos que es el día de reposo y que debemos hacer, ahora nos falta averiguar cómo lograr que este día sea una delicia para cada uno de nosotros, permítanme comentarle algunas de las cosas que he puesto en práctica y que me han resultado de maravillas.

1ro Planificar: Hay una canción de la primaria que se dice “Todo el sábado procuramos quedar listos para el domingo. Debemos toda la casa limpiar para no trabajar hasta el lunes. Hay que lavar y planchar también y acabar con los otros que-haceres. Luego un baño todos nos damos al fin para ir a la Iglesia el domingo.” Una canción que siempre escuchábamos y cantábamos en mi casa cuando niña y que no le había prestado la atención necesaria, cada vez que preparaba antes las cosas, algo tan simple como dejar la ropa lista, ayudaba a que pudiera llegar temprano  a la capilla, también como familia el planificar visitar a nuestras familias o a nuestros amigos hacía que ansiara la llegada del domingo.

2do Disfrutar: En los últimos años he visto constantemente en las redes sociales #Fomingo de seguro han visto lo mismo que yo, que triste que el día hecho para nosotros y para recordar al Señor sea nombrado como algo fome, ayer me puse a revisar algunas publicaciones con ese hashtag y encontré uno muy interesante de una persona x que dice “El modo Fomingo es una condición mental. Todo puede cambiar con algo rico y distinto” y pensé… tiene toda la razón, porque leer las escrituras en tu casa es muy distinto a salir con toda tu familia al parque cercano y sentarse en una manta junto a un árbol en una fresca tarde primaveral, tomando una limonada bien helada, leyendo y comentando las historias del libro de mormón o buscar información de tus antepasados en internet, cuando puedes reunirte en la casa de tu abuela junto a tus tíos y primos en una rica once que esté llena de historias y fotografías de tus antepasados. Se trata de hacer las mismas cosas que nos han enseñado que debemos hacer un día domingo pero que si cumplimos con el primer paso de planificar, sin dudas les prometo que lo van a disfrutar al máximo.

3ro Descansar: Una de las cosas que más cuesta es desconectarse del mundo, principalmente de nuestros teléfonos inteligentes, entre Facebook, whathapps, instagram y las noticias, uff resulta que quedamos conectados completamente de ese pequeño aparato y no es que esté en contra de la tecnología, porque es algo que me encanta y creo que en el evangelio ha sido un gran aporte para compartir nuestras creencias, muchas veces he compartido frases de discursantes que me han parecido inspiradoras, pero hay momentos en que me pregunto ¿Será necesario que ese aparato esté a nuestro lado? Imaginen todo lo que acabo de mencionarles, esos agradables domingos terminarlos con una buena conversación entre esposos mientras están acostados, conversando de los discursos, de lo que sintieron mientras tomaban la santa cena o de lo bien que lo pasaron en familia mientras leían las escrituras o hacían su historia familiar y lo tanto que aún tienen por hacer y de repente llegan los niños a acompañarlos en la conversación, todos acostados riendo y descansando de la todo lo que significa comenzar otra semana. Sin duda van a querer repetirlo la próxima semana con algunas variaciones, pero con el mismo sentido de un día de reposo, a eso yo le llamo ¡una delicia de domingo! Un día que “no podrán sacárselo de la cabeza”


Si se dan cuenta es sólo un día a la semana que se nos pide dejar de lado el ajetreo del mundo y poder participar de la Santa Cena, así como el pedido que Jesús hizo a sus discípulos de quedarse y velar con Él en el Getsemaní (véase Mateo 26:38) se nos hace ahora Domingo a Domingo. Pienso en todas las veces en que al igual que los discípulos me quedé dormida y no velé con él cuando más lo necesitaba y espero que desde hoy en adelante pueda ser mejor discípula y lograr hacer de cada domingo una delicia para mí, para mí familia y para él.